Hoy te toca ser fuerte.
- 6 sept 2017
- 2 Min. de lectura
Sé exactamente cómo te sientes. En cuestión de segundos todo ha cambiado, por completo, sin avisos, sin tiempo para prepararte. Un duro golpe, un revés que no esperabas, o tal vez sí, pero que nunca imaginaste que fuera a hacer tanto daño. Algo dentro de ti, hasta ahora desconocido, se hace pedazos, se fragmenta en múltiples partes, diminutas, que recorren todo tu cuerpo inundando cada centímetro de dolor y vacío. Tantas veces imaginaste ese preciso momento, una y otra vez en tu cabeza, y, sin embargo, ninguna de ellas pensaste que fuera a ser tan duro. Como siempre, la realidad supera con creces a todo lo demás. Es un punto de inflexión, un camino hacia un lugar indeterminado, oscuro, frío, del que no sabes muy bien cómo podrás salir, tú única certeza es que estás ahí, sin saber muy bien qué hacer, sin saber muy bien qué decir, cómo actuar o reaccionar. Te gustaría escupir tantas palabras, pero optas por el silencio más discreto y neutral. Por mucho que te pese sabes hay culpables, todo depende de ti, y eso duele más aún. Te vistes con tu armadura favorita, esa que sostiene cada hueso de tu cuerpo, que te hace mantenerte en pie, esa que esconde cada herida a corazón abierto, la que guarda el dolor, la que esconde la desolación de la derrota después de una batalla perdida. Finges que no pasa nada, que todo está bien, que hoy no es más que un día exactamente igual que ayer, pero no es así. Nada es igual. Guardas cada indicio de tristeza, cada lágrima, cada punzada directa, lo disfrazas como puedes, pero está ahí, corriendo por tus venas, sangrando bajo la piel, haciendo memoria constante con cada latido. Sabes que no será un camino fácil, más bien todo lo contrario, y costará mucho volver al punto de partida, recomponerse y volver a formar parte de una sola pieza, pero deberás hacerlo. No hay prisa, tómate tu tiempo, el que sea necesario. Tal vez sea más pronto de lo que imaginas, o, por el contrario, quizá necesites mucho más de lo que te esperabas, pero tienes que hacerlo. Es hora de llenar tus pulmones de valentía, coraje y, si fuera necesario, también rabia. Debes ser egoísta, aprender a serlo, tener la capacidad de elegirte a ti primero. No se trata de cambiar, sería absurdo, se trata de obligarte a volver al sitio en el que deberías estar. Hoy es imposible, lo sé, y tampoco será mañana, ni siquiera a corto plazo, pero un día, un buen día, podrás mirarte al espejo con orgullo, y sonreír mientras observas todo desde una distancia abismal, te prometo que ya no habrá la más mínima señal de dolor o tristeza, y por fin podrás tenerte cara a cara mientras repites: “he vuelto”. Te lo debes, y se lo debes a toda la gente que te quiere. Por ti, por ellos. Respira hondo, coge fuerza, la vida continúa. Vamos, levántate. Hoy te toca ser fuerte.


Comentarios